LOS DATOS DEL DÍA
miércoles, 3 de junio de 2020
REFLEXIONES ALTERNATIVAS PARA ESTE DÍA:
HAY UN DEDO QUE NUNCA SE SEPARA
DIOS NO ES INVISIBLE

"No maldigas la oscuridad, enciende una vela.” (Proverbio)

“A mi colegio de monjas de la congregación del Amor de Dios —escribe Juan Manuel de Prada— iba, de vez en cuando, a visitarnos alguna misionera recién llegada de Nigeria o Mozambique. Eran mujeres que habían entregado su juventud a Dios y que, después de profesar, habían solicitado voluntariamente un traslado a aquellas regiones fustigadas por el hambre y la pólvora y las epidemias más feroces, para inmolarse en una tarea callada. Habían renunciado a las ventajas de una vida regalada, habían renunciado al regazo protector de la familia para agotarse en una labor tan numerosa como las arenas del desierto. Entregaban su
vida fértil en la salvación de otras vidas con un denuedo que parecía incongruente con la fragilidad de sus cuerpecillos. Con cuatro duros y toneladas de entusiasmo, habían puesto en marcha comedores y hospitales y escuelas, habían repartido medicinas y viandas y consuelo espiritual, habían enseñado a los indígenas a labrar la tierra y a cocer el pan. También habían velado la agonía de muchos niños famélicos, habían apaciguado el dolor de muchos leprosos besando sus llagas, habían sentido la amenaza de un fusil encañonando su frente...

¿De dónde sacaban fuerzas para tanto? 


“Un día descubrí que Dios no era invisible —recuerdo que me contestó una de aquellas misioneras—. Su rostro asomaba en el rostro de cada hombre que sufre”. Este descubrimiento las había obligado a rectificar su destino: “Si no atendía esa llamada, no merecía la pena seguir viviendo”. Y así se fueron al África o a cualquier otro arrabal del atlas, con el petate mínimo e inabarcable de sus esperanzas, dispuestas a contemplar el rostro multiforme de Dios. A veces tardaban años en volver, tantos que, cuando lo hacían, sus rasgos resultaban irreconocibles incluso para sus familiares; luego, tras una breve visita, regresaban a la misión, para seguir repartiendo el viático de su sonrisa, la eucaristía de sus desvelos. Y así, en un ejercicio de caridad insomne, iban extenuando sus últimas reservas físicas, hasta que la muerte las sorprendía ligeras de equipaje.


“Si los periódicos dedicasen la misma atención a la epopeya anónima y cotidiana de los misioneros que a este escándalo tan sórdido de abusos y violaciones, guerras y prensa rosa, no quedaría papel en el mundo. Repartidos por los parajes más agrestes u hostiles del mapa, una legión de hombres y mujeres de apariencia humanísima y espíritu sobrehumano contemplan cada día el rostro de Dios en los rostros acribillados de moscas de los moribundos, en los rostros de los enfermos, en los rostros llagados de los hambrientos, en los rostros casi transparentes de quienes viven sin fe ni esperanza. Un día descubrieron que Dios no era invisible, que su rostro se copia y multiplica en el rostro de sus criaturas dolientes; y decidieron sacrificar su vida en la salvación de otras vidas. Que nos cuenten su epopeya silenciosa y cotidiana, que divulguen su peripecia incalculablemente hermosa, a ver si hay papel suficiente en el mundo.”

 

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO

¿Te dicen algo estos testimonios?


 ¿Crees que hoy es posible que haya personas así?

¿Conoces alguna?

ORACIÓN

Señor Jesús, al comienzo de esta semana, te pedimos que estemos atentos a las necesidades que nos rodean. 


No te pedimos hacer grandes gestos, quizás en otro momento de nuestra vida sí; ahora queremos simplemente estar atentos a los que nos rodean, compañeros, amigos, familia... y ser personas que siembran solidaridad y unidad.


Gracias por este nuevo día.

ANIMADOR DE LA ORACIÓN TODOS
SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE RUEGA POR NOSOTROS
¡VIVA JESÚS EN NUESTROS CORAZONES! ¡POR SIEMPRE!